“Algo en mí no era igual a los demás”. Este sin duda puede ser el grito interno o el llamado de la conciencia, pero también pudiera ser la causa de grandes acumulaciones de rabia e ira. En caso de los juventud, un descontento por algo más complejo que una situación cotidiana.
Cuando se habla de la construcción de una identidad es importante evaluar el entorno. Los jóvenes tienden a ser receptores de todo tipo de mensajes, llevados por una corriente que les potencia sus ganas de querer sentir la vida y cuando llega la etapa afectiva, las cosas pueden tornarse confusas.
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